GASTRONOMÍA BOLIVIANA PARA TODOS SANTOS

                                       Por: Guillermo Iraola Mendizábal

La agitación de los bolivianos cuando llega el medio día del 1ro. de noviembre, se produce por la necesidad de ir al encuentro de las almas de los parientes que llegan ese día con almas amigas y algunos solitarios, pero todos con muchas ganas de visitar a sus seres queridos que todavía viven en la tierra.

Extraño ritual que tiene sus orígenes en el mejor de los tiempos de la cultura Aymara y que pese a la aculturación sufrida en los años de conquista europea, se conserva desafiante y cada vez con mas fuerza en la región andina latinoamericana.

En esta fecha se celebra el fin del ciclo húmedo. Un momento especial que sirve para recibir la nueva vida y despedir lo que ya está muerto.

Un momento dedicado al encuentro con los seres queridos que se han adelantado en su partida y a los que la cosmovisión andina quiere dedicarles un tiempo para conversar, para pedirles que intercedan, para compartir con ellos las cosas que mas les gustaban, para recibir de los muertos sus consejos y sus bendiciones, para asegurarnos un buen trayecto en el resto del año.

Este deseo permanente del ser humano por comunicarse con sus muertos, se manifiesta en muchas culturas que nos muestran como conservan sus momias con la esperanza de que un día resuciten y lleguen al sitio ideal que les ha sido prometido.

Preparan a sus muertos para largos viajes, enterrándolos hasta con todos sus sirvientes, animales, objetivos y comidas que creen les serán necesarios y en una idea quizá más simple, los abastecen todos los años para que continúen su largo viaje.

Como armar la mesa:

El 1ro. de noviembre llegan las almas y el 2nd. de noviembre se las despide, se arman mesas para los difuntos con manteles blancos o negros, según se trate de personas mayores o personas menores. La mesa se arma en forma de escalera (niveles), se colocan en los cuatro extremos cañas de azúcar que simbolizan bastones que se adornan con coronas y suspiros de colores. Al pie se coloca flores blancas y amarillas, retamas y “tocaros” (tallos de cebolla), que sirven para calmar la sed de las almas.

En el segundo nivel se colocan, dulces, bebidas que mas le gustaban al difunto. (Aspecto que varía de región a región).

En el tercer nivel (parte superior) se coloca una escalera de pan que simboliza la ayuda que les damos para que puedan bajar y subir del cielo, las tantawawas que tienen caras de estuco y que encarnan al o a los difuntos que esperamos para esa mesa y una fotografía o varias de los difuntos, con sus nombres y fechas de fallecimiento.

Así se organiza la fiesta para toda la familia, todos rezan y comparten los alimentos y también invitan a las “rezantes” que se aparecen por todo el cementerio llenando sus bolsas con comidas de todos los sabores.

Un día especial para las almas.

Se dice que llegan con amigos y visitan sus mesas comparando cual estuvo mejor. Se dice que las almas se enojan cuando se ha sido “micha” (tacaño), por eso, todos procuran, hacerlo de mejor manera.

Normalmente el recibimiento de las almas se realiza en casa y al día siguiente se visita el cementerio, ocasión en la que se arregla la tumba, se coloca la mesa, se hace rezar a se despide al alma.

Las Tantawawas y las comidas regionales:

Las tantawawas (Wawas de pan) adquieren durante el primer día un significado muy importante, porque representan al muerto y por eso se le coloca una cara de estuco que sea la mas parecida a la que tenia en vida. Interesante rasgo cultural Aymara que se extiende hasta el Ecuador.

En Tarija para esta ocasión se prepara picante de pollo, lawauchu y diversidad de masas.

En el Beni se reza en las iglesias, adonde llevan las comidas que les gustaban a sus muertos. Además de las bebidas y dulces, invitan a los rezadores, pollo, majadito locro de gallina, masaco de plátano con queso o charque, chicha de maíz, yuca, camote y mango.

En Monteagudo, se bautizan a las tantawawas, nombrando además padrino, esta costumbre ayuda a recordar a sus muertos.

La tradición gastronómica en los Andes Bolivianos consiste comer Tantawawas de pan, Api (Mazamorra de maíz morado), galletas de chuño y suspiros de colores.

Entre los platos mas populares para esos días están el Ají de papalisa, el ají de fideo, lagua de choclo, el huiro (caña de azúcar) y la chicha de maíz.

Claro no se descartan la inclusión de todo tipo de platos que se ajusten a la tradición y por ello se ha sido desarrollado algunas propuestas de “deconstrucción” de algunos platos clásicos.